Carcavelos es una localidad situada en la costa atlántica de Portugal, a medio camino entre Lisboa y Cascais. Es muy conocida por su famosa playa que congrega tanto a una ingente cantidad de bañistas como de practicantes del surf. Este punto de encuentro es una escuela de surf y actividades afines y que cuenta además con un bar restaurante con vistas a este maravilloso arenal y la Fortaleza de Sao Juliao Da Barra.
Dada su cercanía con Lisboa y las condiciones climáticas adecuadas Carcavelos se ha convertido en un lugar neurálgico tanto para bañistas como para el turismo en general. En su playa hay olas adecuadas para hacer surf y escuelas para su práctica y aprendizaje, por lo que es un lugar muy popular para iniciarse en este deporte. Carcavelos Beach Club atrae sobre todo a personas jóvenes y activas, ya que en la zona siempre hay alguna actividad, desde un partido social de vóleibol hasta torneos de fútbol playa mucho más competitivos o muchos negocios dedicados a actividades relacionadas con el mar como el surf. A lo largo del paseo marítimo hay gran cantidad de cafés y bares playeros entre los cuales este querido “club” pretende destacar con una personalidad muy propia. La estrategia de conceptualización y diseño presentaba como reto combinar la singularidad de la zona con un pasado glamuroso por su cercanía con Estoril. El sistema gráfico debía evocar ese pasado a la vez que ser divertido y desenfadado.
El sistema gráfico al que se llegó lo protagoniza un logotipo con una tipografía retro inspirada en estilos de épocas pasadas para transmitir una cierta nostalgia y evocar la época dorada de esta zona (Estoril y Cascais en los años 50). Las serifas marcadas y unos detalles ornamentales recuerdan el viento característico de estas playas del Atlántico y le aportan un toque de autenticidad en el diseño, una gracia especial vinculada al ocio desenfadado que se vive aquí. El símbolo que convive junto al logotipo es una síntesis del fuerte de Sao Juliao Da Barra, tan característico y de fácil reconocimiento. Un elemento gráfico que vincula e identifica automáticamente a este arenal cercano a Lisboa. Su silueta es muy característica e inseparable de la propia playa y su utilización como isotipo era irrenunciable. El color funciona bajo dos enfoques, por un lado el uso del blanco y negro para la parte más corporativa y de restauración y donde los elementos gráficos se hacen protagonistas. Por otro lado una imagen visual fotográfica donde los colores de la tierra, la arena y el mar enriquece la comunicación y conecta con un público joven que acude a divertirse y relacionarse.




